Efectos del consumo de leche en adultos

La leche,  un tema que  ha sido durante mucho tiempo sinónimo de nutrición sana y fundamental, y por muy  buenas razones:  a diferencia de la mayoría de nuestros alimentos, está verdaderamente diseñada para alimentar. Es la única sustancia que mantiene al ternero al principio de su vida, una rica fuente de muchos nutrientes esenciales para la formación del cuerpo, en especial proteínas, azúcares y grasas, vitamina A, vitamina B y Calcio.gota leche

Pero en las últimas décadas, la imagen idealizada de la leche se ha ensombrecido un poco. Podemos decir que existen una serie de complicaciones, sobre todo en los efectos del consumo de leche en adultos.

  • Según investigaciones, la leche de vaca no se ajusta a las necesidades de los bebés humanos.
  • Que la mayoría de los humanos adultos del planeta no puede digerir el azúcar de la leche llamado lactosa.
  • Que el mejor camino hacia el equilibrio del calcio puede no ser la ingestión masiva de leche.

Estas complicaciones nos ayudan a recordar que la leche fue diseñada para servir de alimento a un ternero de crecimiento rápido, y no a los humanos, jóvenes o maduros.

Que nutrientes podemos encontrar en la leche.

Casi todas las leches contienen el mismo conjunto de nutrientes, pero las proporciones relativas varían mucho de una especie a otra. En general, los animales que crecen con rapidez se alimentan de leche con alto contenido de proteínas y minerales. un ternero duplica en 50 días el peso que tenía al nacer, un bebé humano en 100; y efectivamente, la leche de vaca contiene más del doble de proteínas y minerales que la leche materna humana. De los principales nutrientes, la leche de rumiantes solo tiene una grave escasez de hierro y vitamina C. Gracias a los microbios de la panza, que convierten los ácidos grasos no saturados del pasto y el grano en ácidos grasos saturados, la grasa de la leche de los rumiantes es el más saturado de nuestros alimentos comunes. Solo el aceite de coco la supera.

Las grasas saturadas elevan el nivel de colesterol en la sangre, y un alto nivel de colesterol está asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas; pero los demás alimentos de una dieta equilibrada pueden compensar esta desventaja.

La Leche en la infancia: Nutrición y Alergias.

A mediados del siglo XX, cuando se pensaba que la nutrición era una simple cuestión de proteínas, calorías, vitaminas y minerales, la leche de vaca parecía un buen sustituto de la leche materna; en Estados Unidos la bebía más de la mitad de los bebés de seis meses. Ahora la cifra ha bajado a menos del 10%. Los médicos recomiendan ahora que no se dé leche normal de vaca a niños menores de un año.

Razones:
  • Aporta demasiada proteína y poco hierro y grasas insaturadas para las necesidades del bebé humano (hay leches cuidadosamente formuladas y preparadas que constituyen una mejor aproximación a la leche materna).
  • Otro de los inconvenientes es que consumir este tipo de leche en la primera infancia puede llegar a desarrollar alguna alergia. El aparato digestivo del bebé no está formado del todo, y puede permitir que algunas proteínas o fragmentos de proteínas del alimento pasen directamente a la sangre. Estas moléculas extrañas provocan una respuesta defensiva del sistema inmunitario, y esa respuesta se refuerza cada vez que el niño come. Los síntomas pueden variar desde una ligera molestia hasta daños intestinales y shock. Lo bueno que con el tiempo el niño suele superar esta alergia a la leche.
Efectos del consumo de leche en adultos: Problemas con la Lactosa.

En el mundo animal, los humanos son una excepción porque siguen consumiendo leche después de haber empezado a comer alimentos sólidos. Y las personas que beben leche después de la infancia son la excepción dentro de la especie humana.

El problema es la lactosa, un azúcar de la leche que el cuerpo no puede absorber y utilizar tal como es: primero hay que descomponerla en sus azúcares y esto lo hacen las enzimas digestivas del intestino delgado. La enzima que digiere la lactosa es la Lactasa, que alcanza sus niveles máximos en el revestimiento intestinal humano poco después del nacimiento y después va declinando poco a poco hasta llegar a un nivel mínimo fijo que comienza entre los dos y los cinco años de edad y se mantiene durante toda la vida adulta.

Si un adulto con poca actividad de Lactasa ingiere una buena cantidad de leche, la lactosa pasa a través del intestino delgado y llega al intestino grueso, donde las bacterias la metabolizan y en el proceso producen dióxido de carbono, hidrógeno y metano, gases que causan las molestias. Además, este azúcar extrae agua de la pared intestinal, lo que provoca una sensación de hinchamiento o diarrea.

La baja actividad de lactasa y sus síntomas se llaman INTOLERANCIA A LA LACTOSA. Y se ha comprobado que la intolerancia a la lactosa en los adultos es más bien la regla que la excepción. Los adultos tolerantes a la lactosa son una clara minoría en el planeta.

Hace varios miles de años, los pueblos del norte de Europa y algunas otras zonas experimentaron un cambio genético que les permitío producir lactasa durante toda su vida, probablemente porque la leche era un recurso excepcionalmente importante en los climas fríos. Aproximadamente el 98% de los escandinavos es tolerante a la lactosa, y también el 90% de los franceses y alemanes, pero solo el 40% de los europeos del sur y los norteafricanos, y el 30% de los afroamericanos.

Solución para la Intolerancia a la Lactosa.

Afortunadamente, la intolerancia a la lactosa no es igual que la intolerancia a la leche. Los adultos sin lactasa pueden consumir aproximadamente una taza (250 ml) de leche al día sin síntomas graves, e incluso más cantidad de otros productos lácteos. El queso contiene muy poca lactosa, o nada ( la mayor parte se va con el suero, y la poca que queda en la cuajada es fermentada por bacterias y mohos). Las bacterias del yogur generan enzimas que digieren la lactosa y que siguen siendo activas en el intestino delgado humano, trabajando para nosotros.

Nuevas Cuestiones acerca de la Leche.

La leche ha sido especialmente valorada por dos características nutricionales: su abundancia de calcio y la cantidad y calidad de sus proteínas. Recientes investigaciones han planteado algunas cuestiones fascinantes acerca de ambos aspectos.

1.-Perplejidad respecto al Calcio y la osteoporosis.

Nuestros huesos están construidos con dos materiales primarios: proteínas, que forman una especie de andamiaje, y fosfato de calcio, que actúa como relleno duro, mineralizado y reforzador. El tejido óseo está constantemente deconstruyéndose y reconstruyéndose durante toda nuestra vida adulta, y para tener huesos sanos se necesita un suministro adecuado de proteínas y calcio en la dieta. Muchas mujeres de países industrializados pierden tanta masa ósea después de la menopausia que corren un alto riesgo de fracturas graves. Una dieta rica en calcio ayuda claramente a evitar esta pérdida potencialmente peligrosa, u osteoporosis. La leche y los productos lácteos son la principal fuente de calcio en los países lecheros, y el gobierno de Estados Unidos ha recomendado en carteles que los adultos consuman el equivalente de un litro de leche al día para evitar la osteoporosis.

Esta recomendación, representa una concentración extraordinaria de un solo alimento, que además no es natural. Recordemos que la capacidad de beber leche en la edad adulta, y la costumbre de hacerlo, es una aberración limitada a las personas de origen norteeuropeo. Un litro de leche aporta dos tercios de la ingesta de proteínas recomendada para un día, y desplazaría de la dieta a otros alimentos, como verduras, frutas, cereales, carne y pescado, que aportan sus propios e importantes beneficios nutritivos.

Está claro que tiene que existir otra manera de mantener los huesos sanos. Otros países, como China y Japón, tienen una tasa de fracturas muy inferior a las de Estados Unidos y Escandinavia, tan aficionados a la leche, a pesar de que sus habitantes apenas beben leche. De modo que parece prudente investigar los otros muchos factores que influyen en la resistencia de los huesos, en especial los que frenan los procesos de decosntrucción.

Probablemente la mejor respuesta no es una dosis grande de un único remedio, sino una dieta equilibrada y ejercicio frecuente.osteoporosis

2.- Las proteínas de la leche son algo más.

Antes pensábamos que una de las principales proteínas de la leche, la caseínaera sobre todo un almacén nutritivo de aminoácidos con los que el bebé construye su cuerpo. Pero ahora estas proteínas parecen ser un complejo y sutil orquestador del metabolismo del bebé. Cuando se digiere, sus largas cadenas de aminoácidos se rompen en pequeños fragmentos, o péptidos. Resulta que muchas hormonas y medicamentos son también péptidos, y varios péptidos de la caseína afectan al cuerpo de manera similar a como lo hacen las hormonas. Uno reduce el ritmo respiratorio y cardíaco, otro dispara la secreción de insulina en la sangre, y un tercero estimula la actividad “basurera” de los glóbulos blancos. ¿ Es posible que los péptidos de la leche de vaca afecten al metabolismo de los niños o adultos humanos de manera importante? Todavía no lo sabemos

Las Múltiples influencias sobre la Salud de los huesos.

La buena salud de los huesos es el resultado de un equilibrio correcto entre los dos procesos continuos de deconstrucción y reconstrucción del hueso. Estos procesos no solo dependen de los niveles de calcio en el cuerpo, sino también:

  1. De la actividad física, que estimula la construcción ósea.
  2. De las hormonas y otras señales de control.
  3. De nutrientes vestigiales, que incluyen la vitamina C, magnesio, potasio y zinc.
  4. Parece que en el té, las cebollas y el perejil existen factores que retardan apreciablmente la deconstrucción de los huesos.
  5. La vitamina D es imprescindible para la eficiente absorción del calcio contenido en nuestros alimentos, y también influye en la construcción del hueso. Se añade a la leche, y puede obtenerse también de los huevos, el pescado y el marisco, así como de nuestra propia piel, donde la luz ultravioleta del sol activa una molécula precursora.
  6. La cantidad de calcio que tenemos disponibles para la construcción del hueso se ve muy afectada por la cantidad que excretamos en la orina. Cuanto más perdamos, más tendremos que obtener de nuestros alimentos. Varios aspectos de la comida moderna hacen aumentar la excreción de calcio, lo que hace que necesitemos más. Un alto consumo de sal es uno de ellos, y otro es un alto consumo de proteínas animales, ya que el metabolismo de sus aminoácidos azufrados acidifica nuestra orina y extrae de los huesos sales de calcio neutralizantes.
Y que es lo más recomendable…

La mejor medida de seguridad contra la osteoporosis parece ser el frecuente ejercicio de los huesos que queremos mantener fuertes, y una dieta bien equilibrada, rica en vitaminas y minerales, moderada en sal y carne, y que incluya una variedad de alimentos que contengan calcio.ricos en calcio

La leche es, desde luego, uno de ellos, pero también lo son las legumbres, los frutos secos, las tortillas de maíz, verduras como la berza, coles, nabos, brócoli,frutos secos como las almendras y pescados como las sardinillas en lata.

 

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